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El árbol genealógico de Los Monos: la historia de la familia narco que baña de sangre a Rosario hace décadas

Los fundadores de la violenta organización son analfabetos. Prefieren las negociaciones cara a cara a los mensajes por escrito en whatsapp, A través de sus hijos, lograron cimentar su dominio sobre los barrios de una de las principales ciudades del país. Cómo la “nueva generación” reconfiguró su poder de fuego delictivo.

«Monchi» (al frente), «El Viejo» (de remera azul) y «Guille» (al fondo, con lentes) en el juicio por asociación ilícita (Foto archivo TN).

Aunque se les hizo carne, el nombre de “Los Monos” no pertenece al clan narco más conocido del país. Ariel Máximo “El Viejo” Cantero heredó el mando de esa organización de cuatreros que surgió, en los ´90, en Las Flores y se extendió hacia La Granada, ambos barrios de la zona sur de Rosario.

La banda se denominó de esa manera en “honor” a quien fuera su primer líder: Juan Carlos Fernández, alias “El Mono grande” o “El Mono Miguel”, un concuñado del “Viejo” que murió en 2003, en un accidente náutico poco claro.

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Con “El Viejo” Cantero al timón, la estructura se tornó más sangrienta. Al año siguiente, encontraron semienterrado en un descampado a Fernando Omar Corso (”Gordo Pel”), el capo de “Los Garompas”, la banda que le disputaba el dominio del territorio a Los Monos. El cuerpo estaba atado de pies y manos, de acuerdo a las crónicas periodísticas. Lo habían secuestrado y torturado.

Aunque nunca se probó su participación, ese crimen dio status al nuevo jefe que terminó de barrer a balazos a sus históricos rivales.

“El Viejo” (también conocido como “El Ariel”) montó, junto a su mujer Patricia Celestina “Cele” Contreras, una estructura narcocriminal que basa su poder en la extrema violencia y el terror, a medida que sus hijos crecían: Claudio Ariel “Pájaro” Cantero, Ariel Máximo “Guille” Cantero, Ramón “Monchi” MachucaMariana Cantero, Yoana Cantero y Macarena Cantero. Todos muy apegados a la madre.

En 2004 nació el último varón de la pareja: Dylan Cantero.

Infografía: TN (Benjamín Dato)

Empezaron cobrando protección a los narcos que querían vender en su territorio, una protección que se convirtió en peaje y mexicaneo. Luego, se apropiaron de casas para convertir en búnkers (”kioscos”) o lugares de almacenamiento de armas y drogas. Los residentes no tenían muchas opciones: abandonaban la propiedad o se hacían cómplices. “Te vas o te vas”. Del otro lado, estaba la muerte.

Un fenómeno crecía a la par: la connivencia policial.La fuerza de seguridad de Santa Fe fue corrompida por el negocio del narcomenudeo desde las bases hasta los superiores. En los barrios más vulnerables, la ley de los narcos comenzó a ser la predominante.

Lo curioso es que los fundadores de Los Monos son casi analfabetos. Al punto de que “La Cele” prefiere las visitas a su casa de Caña de Ambar al 1800, antes que chats por celular. Con los años, “El Viejo” delegó el poder en “Pájaro”, “Guille” y “Monchi”. Los tres adquirieron diferentes características como cabecillas, pero la figura de “Pájaro”, más conciliador que sus hermanos, atraía a los más jóvenes.

Y no era solo por la fuerza de la intimidación que ejercían, sino también el carisma que emanaba el hijo mayor del clan en barrios golpeados por la extrema pobreza, en una de las ciudades más pujantes de la Argentina. Gatilleros, soldaditos, satélites, vendedores, informantes, etc. Todo un ejército a disposición del clan, a escasa distancia de un puerto de importancia estratégica y regional.

Para muchos, la banda fue y es sinónimo de “prosperidad”. Aunque algunos no tuvieron otra alternativa, otros los admiraban. Festivales, regalos, torneos de fútbol a los que asistían jugadores profesionales, protección y el pago por su colaboración en la estructura, sumado a la distribución de cajas con alimentos de la Municipalidad de Rosario,convirtieron a los Cantero en una familia popular, querida y temida en la zona sur.

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El homicidio del líder que enfureció a Los Monos

El 26 de mayo de 2013, una ráfaga de plomos puso fin a la vida de “Pájaro” (29). Ese día, se abrió un nuevo capítulo para el clan que veía escalar sus negocios y el dinero con el que llenaban bóvedas escondidas en la ciudad.

La foto de la nueva generación de Los Monos, antes de que subieran a una terraza y se filmaran disparando. (Foto: TN).

La rivalidad con otras bandas y estructuras siempre fue una constante, pero el homicidio de un líder que voló demasiado cerca del sol, inició una guerra desigual. Lorena Miryam Verdún, la viuda, ya separada del padre de sus tres hijos (Daiana, Lucho y Mía), fue una de las más afectadas.

El grupo desplegó un plan sistemático para exterminar a las familias de quienes ellos consideraron responsables del homicidio, encargado -según su convencimiento- por Luis Paz, el exsuegro y exsocio en la cadena de la cocaína. Esa sociedad se había roto en septiembre de 2012, tras el homicidio de Martín “Fantasma” Paz, hijo del narco conocido como “El Señor de los Cielos”.

Cerca de esa fecha, el 31 de mayo de 2013, los integrantes de Los Monos recibieron otro golpe que los dejó al borde de la extinción cuando el juez Juan Carlos Vienna ordenó una serie de allanamientos por asesinato del “Fantasma” y detuvo a casi la totalidad del clan, entre ellos, a La Cele, sus hijas y a sus principales laderos.

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“El Viejo”, “Guille” y “Monchi” lograron fugarse. Dylan, el hijo más chico, debió ser auxiliado por los vecinos. Sus hermanas también habían sido arrestadas. La “megacausa” contra Los Monos derivó en una “asociación ilícita” en la Justicia ordinaria; hasta ese momento, el fuero federal no los investigaba.

Tras una saga de crímenes, en junio de ese año, se entregó “Guille”, el más sanguinario del trío. La cárcel parecía el lugar más seguro para el jefe narco. Y lo fue. Su celda se convirtió en una oficina desde la que comanda todas las actividades ilícitas de su facción, descansa sobre “gerentes, sus sicarios Matías Nicolás “Pino” César, yMauro Gerez, ajenos al núcleo sanguíneo.

“Monchi”, en cambio, eligió escapar, aunque su esposa, Silvana Gorosito había sido detenida. Tildado de “ambicioso”, logró vivir en la clandestinidad por tres años. Fue capturado en 2016 por la PFA en el barrio porteño de Villa Mitre. Es, en la actualidad, un excluido del grupo familiar. Sospechan en el entorno que tuvo algo que ver en la ejecución del “Fantasma” y, por lo tanto, en el destino fatal de su hermano.

“Lucho” Cantero (izquierda) fue imputado en junio del 2021 tras la difusión de una foto en la que el trapero Zaramay posó junto a integrantes de “Los Monos” (Foto: archivo).

En 2015, cayó “El Viejo”, cuando conducía un carro tirado por caballos junto a Dylan. En 2016, la muerte de Daiana Cantero – una de las hijas de “Pájaro”- marcó otro punto dramático en la vida del clan. La adolescente de 16 años murió en un accidente de tránsito cuando iba a visitar a su tío a la cárcel de Rawson. Verdún, su mamá, viajaba en un auto que circulaba detrás.

En abril de 2018, llegó la sentencia que venía a poner fin al reinado del clan con duras penas para los hermanos (”Monchi” recibió la más alta: 37 años). No sucedió “el principio del fin”. Por el contrario, la organización comenzó un proceso en el que diversificó sus negocios (sicariato, extorsiones, balaceras) y amplió sus bases. Mientras “Monchi” se mantuvo alejado de “los problemas” y toma todos los recaudos para no ser asesinado en prisión (teme ser envenenado), “Guille” acumula condenas.

En diciembre de ese mismo año, 2018, el capo narco “Guille”, su esposa Vanesa Barrios, su mamá “La Cele” y su principal ladero (Emanuel Chamorro) fueron condenados en el marco de la primera causa federal por narcotráfico contra la organización.

“Lucho” Cantero, con 19 años, se afianzó como el líder de la nueva generación, arrastrando a varios miembros de su núcleo. La madre de su hijo, Erica Bullón, y su madre, Verdún, lo acompañan en la jefatura de la organización.

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Los tres fueron detenidos en enero de este año. En octubre, fueron imputados por dirigir una empresa delictiva familiar. En esa estructura están involucrados Gonzalo Barrientos (actual pareja de Verdún) y Martín “Pariente” Medina (pareja de Macarena Cantero). También allanaron “Yana” la distribuidora de Yoana Cantero y su pareja Federico Moreno. Dylan fue imputado por primera vez como mayor de edad.

Divisiones, peleas internas, los enemigos y los ídolos del clan Cantero

Los Monos se atomizaron y demarcaron límites territoriales. Por un lado, “El Viejo” se asentó en el barrio Plata con su nueva familia. Junto a su pareja, Rosa Montero y su hija Bárbara Yamila Cantero, regentea búnkers propios y otros que solo funcionan con su autorización. Vanesa Barrios, la mujer de “Guille”, tuvo un altercado con “Lucho” por viviendas del barrio 17 de agosto.

Al máximo líder no le gusta que le adjudiquen extorsiones a comerciantes u homicidios ejecutadas por su sobrino y Gastón Ezequiel Schneider, otro hijo de “Pájaro”. La boda narco en la que fueron acribillados Maximiliano Giménez, Erica Romero y su pequeña hija Elana, de 1 año, a fines del año pasado llevó al jefe a tomar medidas de seguridad más estrictas.

A la fiesta de Brisa Leguizamón y Esteban “Pinki” Rocha habían asistido su mujer y su hijo, que se retrató con Micaela “La Diabla” Leguizamón, una narcotraficante prófuga y hermana de la novia. En el evento se presentó Sergio Torres, el cantante fetiche del clan, que también había brindado un show en el cumpleaños número 18 de Lucho.

«Pájaro» Cantero y su hermana Yoana junto a «Tito» y «Pelusa». (Foto: TN).

A Los Monos les gusta codearse con celebridades. Al músico bailantero se suman jugadores de fútbol que pasaron por “la canchita” de La Granada y los integrantes del clan se fotografiaron con L-Gante, Zamaray y Tito y Pelusa, dos payasos animadores históricos de Rosario. También recibieron saludos de Juan Ontiveros, de Los Turros, de Nicolás Escobar (sobrino de Pablo Escobar) y de Jhon Jairo “Popeye” Velásquez Vásquez, el sicario del capo colombiano.

En las conversaciones de todos los miembros se menciona a “Guille” y a “La Cele” como autoridades del clan que se caracterizó a lo largo de su historia por una fuerte unidad y sentido de pertenencia. Esa unidad ahora está en peligro.

“´Guille’ no corta ni pincha conmigo y el barrio es mío, ahora estoy yo, yo soy el barrio ese sabés”, dice Dylan, el menor de los Cantero, en una de las conversaciones que tuvo con sus laderos desde el penal de Marcos Paz y que fueron interceptadas por la Agencia de Inteligencia Criminal (AIC).

Al mismo tiempo, hay quienes dicen que Dylan, de 18 años, intenta tomar el poder de la nueva generación, que permanece en duelo por el homicidio de Nahuel Cantero, el nieto de “El Viejo”. El joven de 20 años, dedicado a las balaceras, fue acribillado en septiembre último.Su mamá, Elizabeth,había sido asesinada a golpes en la cárcel de mujeres en enero de 2016.

Pese a las internas, todos los integrantes de Los Monos conocen bien quiénes son sus enemigos. Jonathan Brezik, el hijastro de “La Cele” que está preso en Chaco por narcotráfico, habría ordenado la ejecución de un hombre que estaba a cargo de los negocios deEsteban Alvarado, archirival de “Guille”,aliado al clan Funes, a Fran Riquelme y a René “El Brujo” Úngaro.

Y Los Monos no olvidan. Las venganzas por el crimen de “Pájaro” continúan a casi 10 años: en agosto fue acribillado durante un traslado del Servicio Penitenciario de Santa Fe Osvaldo Maximiliano “Popito” Zalazar, involucrado en el plan para matar al líder.

Entre 2013 y 2022, en el Departamento de Rosario se contabilizaron más de 2150 asesinatos. La mayor parte está ligada a la guerra por el control del territorio y a la violencia que desprende una cultura narco que se nutre del legado de la familia Cantero.

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